MANTENIMIENTO Y CONSERVACIÓN.
sea un piano vertical, ya que si colocamos el piano contra
la pared, ésta servirá de
mordaza para la tabla armónica.
Puesto que la práctica totalidad del piano es de madera y
los martillos son de
lana, cualquier cambio brusco ambiental puede dañar el
mecanismo (ejes y teclas
agarrotadas, martillos que no bajan, pulsación torpe y
desigual...) o el sonido (sordo). Es
obvio pues recomendar la máxima distancia posible a toda
fuente de frío o calor,
ventanas y puertas exteriores, ya que además la luz directa
del sol puede dañar el
mueble (grietas en el barniz, pérdida de color...)
La temperatura y la humedad también deberán ser las
adecuadas: no se deben
sobrepasar los 22ºC
y la humedad debe situarse entre el 50 y el 70%.
Limpieza.
El teclado y el mueble se pueden limpiar con un paño suave
humedecido. El
abandono prolongado de la limpieza interior puede favorecer
la aparición de polillas,
por lo que el técnico del instrumento, en el momento de la
afinación también deberá
desmontarlo y limpiarlo.
Regulación.
Con el uso normal del piano, se producen pequeños desgastes
y desajustes de la
mecánica que deberán ser regulados para un correcto
funcionamiento del instrumento.
Afinación.
Cada una de las 230 cuerdas de un piano soporta una tensión
de entre 85 y 90
kg. Temperar un piano consiste en dar a cada cuerda la
tensión adecuada para que su
altura sonora guarde relación con un sonido patrón
establecido: la-440. Con el paso del
tiempo y el uso, las cuerdas pierden la tensión adecuada,
por lo que habrá que afinarlo
más o menos cada año, dependiendo de su uso.
Entonación.
Es la adecuación entre volumen y calidad de sonido. El tono
del piano viene
determinado por la forma del martillo y la elasticidad del
fieltro del que está fabricado.
Por tanto, el proceso para entonar un piano se basa en
lograr la correcta forma del
martillo (pulido o lijado) y una adecuada elasticidad del
fieltro (pinchando con agujas
en las zonas que lo precisen). Con el paso del tiempo la
cuerda produce una huella en la
punta del martillo que de tanto percutir se endurece,
haciendo que el sonido se vaya
tornando cada vez más brillante. La entonación, por ello,
se llevará a cabo cuando el
sonido sea desagradable y desigual.

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